Es una situación muy ambigua. Si Doherty fuera un poco más ‘explÃcito,’ como Amy Winehouse, quizá no sorprenderÃa verle en un video inyectándose pero cuando un músico anda jurando y re-jurando que anda limpio de polvo y paja (sobre todo de lo primero) y luego sale un video asÃ, no queda más que pensar que se trata de un yonki mentiroso que hace más llamadas a su dealer que a su madre.
Durante un viaje que hice a Londres para mejorar mi pronunciación del idioma tuve la oportunidad de conocer a una fanática de este tipo.
Ahora que lo pienso yo también soy fanática de músicos que han muerto de sobredosis, pero por lo menos ya están muertos y no andan disculpándose públicamente por medio de un agente por salir televisado metiéndose heroÃna antes de las celebraciones de MTV.
El caso es que durante mi viaje a Londres tuve la mala suerte de compartir habitación con esta fanática de Doherty. Una chiquilla con tendencias exageradas que se la daba de muy negativa y decadente. Pero de una forma tan insoportable que hasta su actitud de yonki parecÃa haberla copiado de alguna mala serie norteamericana que no superó la primera temporada.
La verdad es que esta muchacha se la pasaba contando, cada vez que podÃa, sobre su vida ‘radical’, de las fiestas a donde iba y las cosas que hacÃa con extraños y conocidos.
No tengo nada en contra de la gente asÃ, lo que me molesta es que la gente asà diga que odia que la gente hable de ellos cuando ellos mismos andan tratando de acaparar protagonismo.
Para variar ella es española como yo, vive en Madrid, aunque claro que no por vivir en esta ciudad tenÃamos que conocernos. Nos conocimos en el curso y ahà mismo nos odiamos.
Eso me da mucha risa ahora que lo pienso, cuando estás en un sitio desconocido lo que haces es buscar algo conocido y aferrarte a ello. En mi caso lo conocido era ella pues hablábamos el mismo idioma y éramos de la misma ciudad. Sin embargo en la práctica me era mil veces más fácil hablar inglés con Sadima (una chica de la India si mal no recuerdo) o con Kaori (una japonesa) que tratar de entenderme con esta chica.
Pero lo más extraño de todo esto es que un dÃa hablando por Chat con un amigo mÃo de Madrid le conté de esta chica y ahà mismo la reconoció y para variar, me enteré que la mitad de lo que contaba en clase era pura mentira o exageración.
Francamente me quedé callada, al comienzo pensé que era una mentirosa pero luego pensé que quizá querrÃa mostrar el lado que no puede enseñar en la vida cotidiana. Pero honestamente pareciera que a veces ser honesto es más difÃcil que aprender inglés o a pronunciar ruso.
Ahà tienen a un tipo que jura estar rehabilitado y a una chica que jura ser una yonki, es decir mentir es más fácil en cualquier idioma y la verdad siempre será más complicada que acordarte de que ‘do’ tiene amplios significados en inglés.
Lo que es yo, no quiero pensar nunca que me será más difÃcil ser honesta que recordar el presente continuo en inglés.
 Â
Leave a Reply