Para quien sigue programas de TV por la señal de cable, ya sea centro o sur América, encontrará que este medio es un buen modo de practicar el famoso ‘listening’. Esto quiere decir el desarrollo de las habilidades auditivas a la hora de entender un idioma.
Cuando aún no estudiaba inglés solía ver mis programas favoritos en su idioma original, pero dependiendo siempre de los subtítulos, al punto que me pasaba más tiempo con los ojos puestos sobre las letritas que mirando las escenas de la pantalla.
Realmente no se trataban de malas traducciones, pero cuando, tiempo después, comencé a llevar mis clases de inglés empecé a notar ciertas ‘relatividades’ entre idiomas de las que antes no era conciente antes.
Las traducciones para series de TV suelen ser apresuradas, no siempre pueden seguir en la pantalla el mismo tiempo en que dura un diálogo y a veces hasta se toma ciertas libertades en los subtítulos. Estos ya no solo ‘traducen’ el idioma original, sino que hacen reinterpretaciones idiomáticas y sociales.
Si uno lo piensan bien, los subtítulos en la TV están dirigidos a un público que realmente no presta gran atención a lo que ‘se habla’ en la pantalla, de este modo los subtítulos buscan re-crear el contexto de una serie o película al mundo del espectador, aún cuando eso pueda sonar contraproducente.
Hay casos en los que bromas relacionadas con políticos o gente famosa del espectáculo son cambiadas totalmente y adecuadas al país de donde proviene el subtitulado.
Creo que una de las cosas más curiosas en los subtitulados es que a la hora de traducir el ‘have sex’ suelen hacerlo, en la mayoría de veces, por ‘hacer el amor’. Hay quienes pueden creer que realmente no hay diferencia, pero en realidad este, y otros casos, muestra mucho del ‘inconsciente’ colectivo de cada país.
Por ejemplo, una vez con unos amigos nos pusimos a contar la cantidad de veces que se oía decir la palabra ‘sex’ en una serie de TV norteamericana y cuantas veces el subtitulado traducía ‘hacer el amor’ o ‘tener relaciones’. El resultado fue que había casi un reemplazo casi sistemático.
Estos pequeños detalles no son precisamente errores de traducción, sino una forma de entender un lenguaje que va más allá de la literalidad de las palabras. Se entra más al terreno subjetivo y al seno mismo de una ideología semi-inconsciente.
Es una ironía que en el lenguaje se puedan encontrar esos pequeños detalles que resaltan lo distintas que pueden tratar de ser las culturas.
Esto no es solo para la palabra antes mencionada, sino que en muchos casos las reinterpretaciones mismas pasan de no traducir las malas palabras o groserías sino suplirlas por íconos (*!”#) o palabras inconclusas (p****).
Hoy en día, aún sigo curioseando entre los subtítulos de las series que veo notando esos pequeños detalles que antes no se me habían pasado por la mente. Incluso me he dado cuenta que nos malacostumbramos un poco cuando leemos los subtítulos, porque estos obedecen o a un lenguaje ‘estándar’ que realmente no se habla en ningún país o estamos a la deriva de los giros idiomáticos que se deciden poner arbitrariamente.
Este es un fenómeno muy particular: es reaprender nuestro propio idioma español. Por eso hay que ser conscientes que aprender un idioma no es solo saber leerlo, escribirlo o escucharlo cuando nos hablan con una dicción perfecta, sino es ser conscientes de la variación constante de los significados de las palabras en el mismo idioma y entre idiomas.
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