En mis clases de inglés, las estrategias de aprendizaje dependen del nivel en que me encuentre. Ahora estoy iniciando el módulo avanzado y las habilidades que estamos reforzando son el listening (escuchar) y el speaking (hablar). Estas dos facultades comunicativas tienen un puente común: el verbo hablado. Por lo tanto, los profesores procuran que expresemos nuestras ideas todo el tiempo. Es el objetivo del curso. Para tal fin, organizamos conversaciones en parejas, situaciones ficticias y demás actividades que nos permitan practicar. Como el How-to speech (discurso para enseñar).
¿Qué es? La traducción lo dice claramente. Se trata de una exposición obligatoria, en la que debemos seguir un orden de peroración y controlar nuestro lenguaje no verbal. Todo en miras a mantener el interés del auditorio. En cuanto a la estructura del discurso, ésta exige tres partes fundamentales. ¡Ah! Olvidé decírtelo: la temática está en relación a alguna habilidad que podamos realizar (cantar, dibujar o programar un juego por computadora; controlar nuestro tiempo, practicar yoga o comer sanamente; entre otros). Así, en el How-to speech, enseñamos lo que sabemos hacer mejor (oferta) o aquello que más necesitan los demás (demanda). Nosotros decidimos.
Una vez que el tópico está definido, debemos armar un orden de exposición que contenga los siguientes elementos: introducción, que empieza con una pregunta inicial (cuestionamiento directo y divertido, relacionado a los beneficios del discurso, que capta la atención del público) y culmina con la vista previa (resumen de las ideas centrales); cuerpo, que es el desarrollo de cada uno de los puntos adelantados en el paso anterior (utilizando conectores lógicos); y conclusiones, que incluye datos adicionales, recomendaciones y una frase optimista respecto de la nueva habilidad que ha adquirido el salón. Todo ello da sentido a nuestras palabras.
También es importante el lenguaje de los gestos. ¡Qué clave es mantener un buen contacto visual con cada miembro de la clase! ¡Qué crucial es transmitir seguridad y solvencia temática al momento de perorar! Así, debemos tener en cuenta estos aspectos. Y mientras exponemos, no es tan difícil perder el control. Muchas veces afloran el nerviosismo y el tedio. Recuerdo aquel joven flacuchento que dio ayer su discurso. Había llevado poca ayuda visual (fundamental en el actual mundo de imágenes) y lo sabía todo ‘de memoria’. Además, no se daba cuenta, inmerso en sus expresiones puntuales, de que sus ojos lo delataban. Estaba tratando de recordar oraciones memorizadas al pie de la letra y sus pupilas iban de arriba hacia abajo. Habló como 10 minutos y pudimos rescatar poca información.
Otro (yo) llevó muchas imágenes, pero fue deficiente en la gramática oral. Mi tema estaba relacionado al diseño gráfico e incluía 50 diapositivas en Power Point. Intenté enseñar a mis compañeros algunos trucos para retocar fotografías en Photoshop y realizar fotomontajes. El asunto era divertido y más allá de que haya resultado bien o mal, fue una maravillosa oportunidad para saber cómo reaccionaría frente al auditorio. Exponer fue un arma poderosa para aprender inglés. Y para sentirme alegre de que haya interactuado (emocionado, reído) en una lengua que no es la mía.
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