En la mayoría de casos, cuando se exige conocimientos de una segunda lengua, suele significar que sea del idioma inglés y además, no necesariamente que se conozca el idioma sino que solo se acredite un título que lo ’sugiera’.
Muchos de nosotros probablemente hemos tomado el camino ‘fácil’ en el tema relacionado con los idiomas. Para quienes lleven estudios universitarios, es usual pensar que acabar la carrera y obtener un pedazo de papel que señale que se concluyó una especialización es suficiente. Si uno piensa así de sus estudios, por qué no tendría que ser así con los idiomas, en este caso el inglés.
Muchas personas que terminan la universidad no parecen interesados en hacer especializaciones, maestrías y doctorados, por lo que el estudio de un idioma ¿para qué puede servir?
Digamos que para nada, después de todo, no se necesita inglés para trabajar en un restaurante de comida rápida o quedarse para siempre en el mismo puesto de algún trabajo de medio pelo. Es más, probablemente ni hayas necesitado ir a la universidad y el título que obtuviste esté juntando polvo en algún lugar de la casa de los padres.
Los títulos serán siempre útiles cuando lo que se busca son solo certificaciones, probablemente si uno no busca los suficiente ni trata de desarrollarse más no vaya a necesitar ni el título académico ni el título de inglés más que para protocolos.
Es en la vida práctica cuando uno se da cuenta que debe demostrar lo que, en principio, aprendió. Y no solo si se ha estudiado administración de hoteles o abogacía, se necesitará probar que uno es profesional en su campo. Para expandir sus conocimientos y mejorarlos, probablemente sea necesario estudiar más y hacer especializaciones.
Estas especializaciones no suelen dictarse en cualquier clase de barrio, a veces hay que apuntar a universidades en el extranjero e incluso –oh descubrimiento- a fuentes de información que no se encuentran en nuestra lengua.
Es en estos casos, cuando ese título de inglés intermedio que aprobaste raspando no va a ser tan importante como el cuán capaz seas realmente de poder leer, escribir, entender y hablar el idioma que supuestamente aprendiste.
El título es un reconocimiento a los logros obtenidos al alcanzar una meta. Pero en el caso de los idiomas, muchas veces hay una dejadez y poca seriedad acerca de los títulos que se dan y de la seriedad con la que una persona se toma los estudios de una lengua. Quizá a muchos no les importe que sus objetivos en la vida no apunten a desarrollar más las habilidades que han ido adquiriendo académicamente.
Pero para aquellos que buscan desarrollar mejores posibilidades laborales el título en los idiomas debe ser reflejo cabal de que realmente se ha aprendido la lengua. Conocer un idioma suele significar que se maneja una herramienta que ayuda a la persona a desarrollarse mejor en la vida laboral y académica, y es en estos casos cuando el tener un título de inglés es sinónimo de conocer el idioma.
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