Lo bueno de los viajes lingüísticos es que uno nunca deja de estudiar el idioma, ya sabes, si estás en USA o Inglaterra, al terminar las lecciones del día igual sigues practicando en la vida diaria.
Pero como la vida no puede ser siempre un viaje lingüístico, pues tenemos que saber aprovechar verdaderamente las oportunidades para estudiar idiomas en nuestras simples vidas cotidianas.
Por ejemplo, cuando las clases de inglés terminaban yo siempre agradecía el final del tormento. Y es que, cuando tus clases son un soporífero no hay mucho que te estimule a seguir estudiando después de las lecciones obligadas.
Sin embargo, por más que duela aceptarlo –sí, lo acepto recién ahora- estudiar después de clases ayuda… Claro que no lo vamos a hacer inmediatamente sin embargo hay más de una forma de ir entrenando en el día sin que nos demos cuenta por completo.
Sé que puede sonar de los pelos pero el karaoke no siempre es una gran pérdida de tiempo y no es solo una moda que haya escuchado de mis primas fanáticas del japonés. Cantar y si lo haces en inglés (teniendo en cuenta que, oh casualidad, estudias inglés) es una forma bastante entretenida de ir practicando el idioma y si estás con los amigos seguramente no notarás que estás…. “estudiando”.
Ir al cine y ver alguna película en inglés tampoco es mala idea, claro que debes hacer el esfuerzo por no leer los subtítulos, sino no tiene gracia. Pero creo que a todos los que hemos estudiando inglés nos ha entrada orgullo cuando, viendo alguna película, nos damos cuenta que entendemos varios diálogos sin mirar a la parte inferior de la pantalla.
Los juegos de video tampoco son mala idea, sobre todo porque suelen estar configurados en inglés. En lo personal no tengo mucha experiencia con estas cosas, pero un amigo mío tenía esos juegos, creo que son RPG (solo ‘creo’) donde tienes que seguir instrucciones, leer historias y planeas cosas… y todo eso está en inglés.
Finalmente (la parte más complicada, a mí me costó tomarle rutina pero lo hice) es cuando uno realmente le da tiempo de calidad al estudio. Esto es, sentarse a repasar el libro y pronunciar palabras y de paso, hacer las tareas. Aunque les cueste creerlo, un ambiente ordenado en la habitación el cuarto de lectura de la casa, proporcionará mejor concentración. Así que trata de tener algo limpio el escritorio, no tener cosas que sabes que distraerán y menos comida… a menos que quieras practicar el nombre de los alimentos en inglés.
Repasar las lecciones del día y hacer la tarea, en lo personal, son deberes que no tienen por qué durar más de una hora y media. En ciertos casos, cuando la tarea es corta, bien puedes darle cuarenta y cinco minutos. Si eres de los que se distrae constantemente, como yo, diría que te plantees tempos de estudio de veinte minutos con diez minutos de distracción… vas a ver que cuando estés totalmente concentrado en la tarea te vas a olvidar del recreo.
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