Con suerte, si aún estamos en el colegio, tendremos la oportunidad de que nuestros padres sean quienes elijan, bien o mal, la escuela de idiomas en donde nos adiestrarán para el inglés.
Sin embargo, no siempre es así. Hay padres que te lo encargan todo a ti, y aunque tienes ganas de gastarte el dinero pues sabes que es mejor invertirlo en lo que te ordenaron. Si ya eres mayor y estás en la universidad, pues la decisión de elegir una escuela de idiomas debería ser tuya.
Pero bueno, para elegir una escuela de idiomas debemos tener en cuenta algunos puntos importantes.
Método de enseñanza, horarios, precios, cantidad de alumnos por clase, profesores capacitados e infraestructura.
Recuerdo que mi madre se dejaba llevar por la ilusión de la infraestructura. Veía un edificio nuevo (que seguro era alquilado o carecía de columnas internas) y pensaba que era el lugar ideal para aprender inglés. A veces es fácil dejarse engañar por la infraestructura, que si es un edificio majo, muy alto, con sala de cómputo, ventanas polarizadas o acabados de última. Pero esto es siempre lo de menos.
No ganamos nada sentándonos en una silla que costó doscientos dólares, si es que estamos en una clase con cincuenta alumnos más y un profesor que te obliga a repetir día tras día, una misma oración.
Así que a la hora de escoger una escuela de idiomas, fijémonos al menos de que cuenta con la aprobación del estado y si tiene otros títulos internacionales que le acrediten como una escuela de inglés decente.
También es bueno preguntar por los horarios, casi en todas las escuelas son horarios estándar por lo que no hay mucho problema, ya es decisión de uno si prefiere estudiar en la mañana o en la noche.
Por otro lado, también es bueno saber cuál es el mínimo y cuál el máximo de alumnos por clase. Que no te engañen solo diciéndote el mínimo para que el primer día de clases te encuentre con noventa y nueve alumnos más. Cuando se estudia con demasiada gente un idioma, es muy difícil aprender, ya sea por la distracción, porque el profesor solo puede encargarse de unos pocos alumnos o porque estás muy lejos de la pizarra y no pillas nada.
Recordemos que siempre es bueno elegir una escuela certificada y con recomendaciones, aunque un poco más costosa, que una barata, desconocida y de dudosas ofertas.
Es bueno también tener información de todas las escuelas de idioma que te interesen antes de tomar una decisión, así puedes comparar datos y llegar a una conclusión que pueda resultar satisfactoria.
Por ejemplo, en la escuela donde es más barato hay más alumnos pero la infraestructura es bonita, sin embargo, ¿la infraestructura te va a enseñar inglés? No. Y si hay otra algo más cara pero que se cae a pedazos frente a una del mismo precio con buenas recomendaciones y un establecimiento decente… pues quizá ya se tenga la respuesta.